Apuntes

Apuntes por categoría

El mar es el cielo y el cielo es el mar

Fecha: 1 de mayo de 2021 Categoría: El pez sin el agua Comentarios: 0

Dijo García Lorca que el mar es el cielo,

pero un cielo caído por querer ser la luz.

 

Dormí atenazado con ése y otros versos

soñando que nado en azul abismal.

 

Mirando hacia arriba

una lancha cruzaba

las nubes de espuma

y dorados haciendo cabriolas en el firmamento.

 

Mirando hacia abajo

un avión marcaba su línea

por aguas profundas

y bandada de alados nadando con picos al viento.

 

Mirando hacia un lado

el coral reposaba

en arrecife sin agua

y ballena embistiendo desde el barlovento.

 

Mirando hacia el otro

la palmera se mece

al vaivén de marea

y pez vela hinchando con el sotavento.

 

Soñé, en fin, que volaba en azul abismal

y el cielo es el mar

pero un mar erguido por querer flotar.

 

Mutación

Fecha: 29 de abril de 2021 Categoría: Agudezas Comentarios: 0

Lo inusual se vuelve costumbre a la vuelta de los años. Lo absurdo, por su parte, pasa por ser lo cotidiano y lo inadmisible se torna aceptable. En fin, todo bien. Lo único peligroso es que aquello que fue torpe parece volverse, a fuerza de repeticiones, inteligente y válido.

Puede ser:

Fecha: 27 de abril de 2021 Categoría: Agudezas Comentarios: 0
Temeroso un pensamiento.
Inoportuna una emoción.
Sospechoso un parpadeo.
Inquietante un recuerdo.
Grosero un bostezo.
Estéril una pasión.

¿Si regresa es tuyo?

Fecha: 10 de abril de 2021 Categoría: Historias al pasar... Comentarios: 0
Recuerdo que cuando estaba en secundaria y quizás en bachillerato había una frase que circulaba mucho y todos la citaban: “Si amas algo déjalo ir, si regresa es tuyo y si no jamás lo fue”. Solía ir acompañada de una gaviota, un pelícano o algo así, a manera de póster (aún no se usaban los “memes” pues ni internet había y mucho menos redes sociales)
Nunca entendí muy bien la dichosa frase. Incluso me parecía absurda por razones como las siguientes:
1. ¿Para qué dejas ir lo que amas?
2. Si quiere irse es que ese “algo que amas” no está muy cómodo contigo, así que se irá aunque intentes retenerlo.
3. Si se va y luego regresa quizás ya esté medio arruinado por algunas malas mañas en el camino, así que no debe ser muy apetecible.
4. Puedes imaginarlo como un mango y no como una gaviota o un pelícano: llegará muy “mallugado” y mosqueado, así que ¿para qué lo recibirías como si fuera una gracia?
(Nota: si eres culto o culta puedes decir: “magullado”, pero es lo mismo).
5. ¿Si regresa estarás allí listo o lista para recibirlo? Eso quiere decir que no te valorabas mucho y te quedaste por allí esperando sin hacer nada más, como la loca del puerto de San Blas.
En fin, razones como ésa le daba a mis amigas y amigos de la secundaria y en general me consideraban como un ser detestable y antagónico al romanticismo.
Con el tiempo, viendo lo que sucede con algunas amigas y amigos que han disfrutado experiencias así, creo que sigo teniendo algo de razón.
No dudo que haya experiencias de reencuentro interesantes y bellas, pero en general no es así, pues los defectos se acentúan con los años y, por si fuera poco, las personas que te dejan una vez volverán a dejarte en el futuro (la insatisfacción y la inconstancia se vuelven parte de la personalidad).
Así que podríamos reparar un poco la frase inicial para decirla así: “Si amas algo y se va pues déjalo ir, no vale la pena retenerlo, y si regresa mejor escapa lejos porque a la primera oportunidad querrá hacer lo mismo”.
Moraleja: algunas frases suenan bonitas pero no significan gran cosa y no porque todos las citen quiere decir que su contenido valga la pena.

Soledad que vuelve a ella

Fecha: 26 de marzo de 2021 Categoría: Historias al pasar..., Sin categoría Comentarios: 0

De vez en cuando me siento un poco solo, no mucho, apenas lo suficiente para darme cuenta, pero vaya que me doy cuenta. No es algo sencillo, ojalá lo fuera pero es complicado interpretar la soledad. No es una cuestión de magnitud: es más bien una percepción de ausencia. Por ejemplo, se puede estar de pie en multitud y seguir a solas. Otros se sienten acompañados cuando nadie queda alrededor y algunos más, los hay, que no les importa una u otra cosa (afortunados los otros y los algunos, pero no estoy entre ellos) Lo cierto es que estar a solas (y sentirse solo) es peor cuando nadie lo sabe, ni siquiera ella y sé que si acaso lo supiera no le importaría. Sé que diría que sí, que claro que le importa, pero sabemos que no es así, pues si acaso le importara entonces no estaría solo, sino con ella y entonces este apunte solitario no tendría sentido. Incluso creo que si le contara que me siento solo apenas reaccionaría: quizás haría un gesto de desdén, una mueca de incomprensión o miraría con una duda despectiva. Es más, ni siquiera levantaría una ceja y después de decir algo, lo que fuera que dijera, sería algo dicho para ella y no para mí y después se olvidaría de todo ―de mí, de la soledad, de su gesto de desdén, de su mueca de incertidumbre y de su mirada cargada de una duda despectiva― para seguir haciendo lo que hacía, algo que nada tendrá que ver con lo que yo decía. Insisto, es algo complicado, pero, a todo esto… ¿Por qué regreso a pensar en ella, cuando es por ella que me siento más solitario que otras veces? Quizás sea porque al pensar en soledad inevitablemente pienso en ella y entonces algo valdrá la pena de sentirse a solas este día.