Algunas reflexiones sobre el fomento a la lectura

Fecha: 7 de julio de 2011 Categoría: Casa de Empeños Comentarios: 2

Como parte de mis tareas en la Secretaría de Cultura, escribí algunas reflexiones dedicadas a los promotores de la lectura. Mi propósito fue compartir algunas experiencias recientes. Las dejo aquí para que puedan ser usadas con toda libertad por los interesados.

1. Las tareas de promoción lectora y la difusión de la cultura impresa deben ser permanentes, pero se obtienen buenos resultados organizando un periodo especial al año donde se concentren esfuerzos y se libere la creatividad.

En Colima organizamos, desde hace algunos años, un mes completo dedicado a la lectura, el Mes Colimense de la Lectura y el Libro, que nos ha brindado muchas satisfacciones.

2. Promover la lectura va de la mano con la promoción del libro. Eso implica tener muchos libros a la mano para obsequiar a los interesados.

Un buen método es alentar ediciones especiales, sencillas pero agradables, con antologías de temas de interés popular como las leyendas tradicionales, los relatos de misterio o los cuentos policiacos. No deben faltar los libros dedicados a niños y adolescentes.

3. Regala muchos libros, todos los que puedas, pero no por montones o por cajas. Los libros deben entregarse mano a mano a quienes se interesen por ellos y de ser posible cada entrega debe acompañarse de una breve descripción del libro o de la lectura en voz alta de alguna línea o fragmento para despertar mayor interés en él.

Si alguna agrupación de cualquier tipo te solicita libros para obsequiar a sus integrantes insiste en la necesidad de organizar una actividad de fomento a la lectura antes de repartirlos. Es necesario que los libros no se conviertan en simples obsequios para convencionistas o sustitutos de recuerdos turísticos.

4. Recuerda que la danza, el teatro, la música y en general todas las materias vinculadas al trabajo cultural son susceptibles de aprovecharse para el fomento a la lectura.

Es fascinante descubrir nuevas formas de fomento a la lectura desde distintas manifestaciones artísticas. Durante nuestro Mes Colimense de la Lectura y el Libro se han presentado sesiones de “bailes y letras”, “cuentos musicalizados”, “lecturas al oído” y muchas expresiones más.

5. Un buen promotor de la lectura debe estar atento a todo lo que pueda ser de utilidad para alcanzar sus objetivos. Escuchar todas las opiniones y sugerencias que puedan llegar a ti es importante. Las aportaciones sencillas que se escuchan al pasar esconden, en muchas ocasiones, magníficas posibilidades de aplicación.

Incorpora a los esfuerzos de fomento lector y al diseño de nuevas estrategias a tus amigos y familiares. Si eres un funcionario procura convocar al esfuerzo a todas las personas que dependan de ti o con los que tengas alguna relación laboral. Te sorprenderá lo que pueden llegar a sugerirte.

6. Es vital contagiar emoción por la lectura, pero debe evitarse la tentación de obligar a la lectura, incluso de “convencer” en torno a ella. No debemos olvidar que la lectura no puede ser obligatoria ni debe contaminarse con lo impositivo. Por ese mal camino se han arruinado muchos esfuerzos de promoción lectora.

Los que trabajamos en la promoción a la lectura estamos convencidos de que la lectura es algo placentero, que leer es un placer y al serlo invita por sí mismo a la repetición.

7. Un buen promotor de la lectura no debe distraerse por discusiones sin sentido o críticas llenas de mala intención, que nunca faltan, ni caer en el desánimo por ellas. Si el trabajo cultural es exitoso se defenderá por sí mismo. Las discusiones fastidian a la sociedad y la mejor respuesta a un ataque infundado es el trabajo.

No debe olvidarse que existen personas que critican cualquier iniciativa. Si regalas libros podrán decir: “bueno, eso está muy bien, pero no sirve de nada regalar libros si no se hace algo más, como un taller de iniciación a la lectura, por ejemplo”. Si organizas talleres de iniciación a la lectura te dirán algo como: “bueno, es un gran esfuerzo, pero de nada sirve promover la lectura si los libros son caros y las personas no pueden adquirirlos”. En fin, toda actividad es susceptible de crítica desde muchos puntos de vista, pero lo peor que podemos hacer, en especial en materia cultural, es no hacer nada.

8. Los libros, de ser posible, deben llegar a la puerta de las casas. Los libros son mágicos y cuando se distribuyen pueden generar muchas historias. Después de todo, los grandes lectores iniciaron cuando alguien les puso un libro al alcance de la mano.

En el Mes Colimense de la Lectura y el Libro intentamos superarnos cada año en el esfuerzo de distribución gratuita de libros. En este año, 2011, durante el mes de abril, entregamos un libro a la puerta de 101,740 hogares. Creemos que alcanzamos una marca importante pero queremos más. Ojalá en algún momento podamos obsequiar un libro en todos los hogares de la entidad.

9. No debe competirse con el internet, ni con el cine ni con la televisión, Es mucho mejor convertirlos en aliados con todas las estrategias posibles.

Hace algunos años se criticaba mucho a la televisión. Se decía que era una “caja boba” que idiotizaba a los niños. Quizás esto podría tener algo de razón, pero al pasar el tiempo nos damos cuenta que los niños que crecieron con la televisión a su lado desarrollaron posibilidades creativas inadvertidas en su momento. Toda era tecnológica tiene lo suyo y la labor de un promotor cultural es extraer de ella lo mejor posible para cumplir su misión. Las bibliotecas de nuestro tiempo poseen recursos audiovisuales e internet. El progreso no debe rivalizar con la lectura.

10. Las actividades de fomento a la lectura deben ser divertidas y alegres. La lectura jamás debe ser considerada algo aburrido.

Es importante, por ello, alentar actividades que despierten interés y que logren contagiar la alegría que sentimos los promotores por la lectura. En la Secretaría de Cultura de Colima hemos intentado de todo: pintar bardas, pegar calcomanías, llevar lecturas a domicilio, escenificar textos destinados a difusión, en fin.

11. Una vez involucrado en las tareas de fomento a la lectura no debe quedar ningún lugar por atender. Incluso los que parezcan insólitos.

Aquí el límite es la imaginación y las posibilidades logísticas. Por ejemplo, en las playas pueden difundirse libros con alguna temática marina. Les aseguro que resulta sorprendente la buena aceptación que se logra. Después de todo, en la guerra por el amor a la lectura todo se vale.

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Comentarios

  1. excelente Sr. Rubén Pérez Anguiano
    Muchisimas gracias cada una de estas Reflexiones
    felicidades

    siga escribiendo con esta exactitud

  2. Gracias por tu amable comentario.