Tarde de viento

Fecha: 4 de noviembre de 2018 Categoría: Eso que brota Comentarios: 0
Ayer sopló el viento tan fuerte, que en lugar de sostenerse el sombrero todos se aferraron a su cabeza.
 
Fue tal que no sólo las palabras: hasta las mismas ideas volaron con las ráfagas,
 
Se dice, incluso, que más de alguno perdió su alma, desgajada del cuerpo que luchaba por sostenerse.
 
También los hubo previsores, que amarraron al abuelo que reposaba en el patio y lo dejaron dormir tranquilo, mientras se mecía como papalote.
 
A mi no me fue tan mal, con excepción de que en el instante del ventarrón quise dar un beso y mis labios salieron disparados.
 
Ya regresarán algún día, cuando se cansen de dar vueltas por allí.
 
Regresarán partidos y resecos, lo sé, pero los perdonaré y volveré a ponérmelos, hasta que vuelvan a estar húmedos y turgentes por tantas ganas.
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