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Fecha: 24 de agosto de 2015 Categoría: Historias al pasar... Comentarios: 0

Unas cuantas semanas después de la invasión aliada en las playas de Normandía (el famoso «Día D»), la batalla se trasladó a los pequeños pueblos franceses. Los alemanes defendían con furia cada rincón. Los soldados de ambos bandos agonizaban entre los escombros. Parecía una batalla por las ruinas. Según el testimonio de un soldado americano sobreviviente, Mac Evans (tenía 19 años por entonces), cada casa se volvió un campo de batalla. Allí se libraron combates en los corredores y las habitaciones, por cada muro de lo que fue un hogar. Una casa de cierta población (quizás Saint~Lo) fue tomada y perdida once veces en un sólo día de angustiosos combates. El testimonio me trastornó y no pude sino imaginarme el parte de alguna patrulla, dirigido al comandante de la operación: «Gracias al coraje de nuestras fuerzas recuperamos la cocina. Los enemigos resisten todavía en el cuarto de planchado, pero ya desalojamos a los últimos dos que sostenían su posición, como si se tratara de un búnker, en la habitación de la señora de la casa. Encontramos los encajes de la dama formando una svástica. En las siguientes horas tendremos asegurado el sótano y la habitación del niño. Atentamente, Mayor Arnaut de la Compañía E, del 501 de paracaidistas». La historia de la Segunda Guerra aún está por escribirse…

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