El filósofo que descubrió una roca que fue isla…

Fecha: 26 de febrero de 2011 Categoría: La irreflexiva reflexión Comentarios: 0

El filósofo descubrió una roca flotando en la superficie de las ideas. La observó con cuidado. Subió en ella y descubrió que era más ancha y sólida de lo que había supuesto al principio. Se propuso estudiarla a profundidad. La exploró palmo a palmo y descubrió que era una isla. Extrajo muestras de su suelo. Recogió conchas de sus playas. Registró los ejemplares de flora y fauna que descubrió a su paso. Todo le pareció extraño y fascinante. Aquella roca que luego fue isla le pareció inmensa, llena de sorpresas y secretos. Se sintió como Darwin en las Galápagos. Cuando terminó su detallado inventario (y ubicó a la roca que fue isla en el mapa de las preocupaciones intelectuales) acudió a los institutos del saber para compartir con el mundo sus apuntes. Lo que ignoraba el filósofo es que aquella roca que fue isla era apenas la punta de un continente sumergido…

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