Tentativa o certeza… qué delicia.

Fecha: 10 de marzo de 2011 Categoría: La irreflexiva reflexión Comentarios: 0

Desconfío de quienes dicen poseer la verdad y no admiten la posibilidad del error. Prefiero, por mucho, a los que sabiendo que su verdad pueda no serlo creen en ella, tan sólo por gusto y esperanza, como ésos que creen en su propia fe y que la disfrutan en el horizonte, sin usarla como recurso, arma o argumento. Yo mismo me he refugiado muchas veces en esa cálida cueva donde moran mis deseos y esperanzas, sin importar si me acompaña en la oscuridad la luz de la certeza. Ahora, si se me apura, mi predilección es por aquellos que eligen una anticipación, una tentativa, una posibilidad y la escudriñan con cuidado y delicia, negando que su reflexión signifique un saber adquirido e irrebatible. Pocos placeres tan magníficos como poner a prueba el pensamiento, ese “avanzar con la sonda en la mano” (lo decía Francisco García Salinas y lo repetía Jesús Reyes Heroles)… Ese ensayar y avanzar a ciegas, adoptando teorías que apenas brindan una explicación parcial de la realidad y que podemos desechar, sin vergüenza y con buen humor, cuando descubrimos que son inciertas o dudosas o nada.

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