3

Fecha: 14 de junio de 2010 Categoría: Miniwebstern Comentarios: 0

Guardó su pistola con un movimiento suave y preciso. No le interesaba el jueguito de la habilidad. Era un pistolero sin humor ni teatralidad. Pero su pistola no necesitaba aspavientos: negra y lustrosa, con una culata de nácar que en otras manos -jamás en las de él- brillaría afeminada. El otro podría atestiguarlo, sólo que en realidad ya no estaba.

Compartir en

Deja tu comentario